Y al tiempo reparé en su mirada,
viva, fija como la luna,
gran pradera,
sueño que a mí me nubla.
Ahí siempre estaba
puntual como el amanecer,
esa mirada hermosa
que pretendí poseer.
Inquieta como las nubes
me preguntaba:
¡vaya si preguntaba!
¿cómo te llamas?
¿Yo...? Tú -me decía-.
...Soy quien te contempla,
quien se admira,
quien te observa...
Supe que no volvería a tenerla,
esa mirada que me seguía,
penetrante, pura y blanca,
aquella me poseía.
Luna, fija e inquieta,
bella, siempre mirada.
Sólo eso, una mirada.

3 comentarios:
¿Mirar, hacia dónde? Tal vez a un claroscuro deambulante entre las sombras, tal vez a una marcha indescriptible de luces. Nómadas son los ojos en busca de una luna que enternece a la encandilada mirada del que que busca sin saberlo.
Buen post, saludos.
¿Esta poesía es tuya? Me ha gustado mucho, buen trabajo! Y la foto inmejorable, ¿eh? Que vivan los mares bravíos como el Cantábrico (suspiro... jajaja) Un abrazo!
Alucard, ya se sabe, el que busca encuentra. Y cuando uno no busca y encuentra... Eso es lo bueno de la inspiración, cuando te viene de pronto y te pones a buscar un lápiz, un boli y escribes lo que sea en una servilleta, y piensas, yo sólo pasaba por ahí.
Cristina, me quitaré mérito; la foto no es mía, jajaja. gracias.
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