viernes, 9 de noviembre de 2007

Sueño de una noche con una muerte anunciada.

Encerrado en mi habitación oigo el gemido de una muerte. Una muerte que amenaza con paso firme, decidido. En la cruzada de una lucha ya anunciada que se acerca hoy con ventaja, que no teme, que no asusta desventurada en la ficción de una mañana caducada en un tiempo que te limita y que no cesa.



Encerrado en mi habitación oigo un gemido de una vida que agoniza. Que no cede por no quedar sola y que no lucha por no anunciar su cruzada. En desventaja se aleja, perenne de su tiempo, en una ficción que cuenta con desventaja por no ser más limitada.

Encerrado en mi habitación oigo una vida que se desgasta. Que no pesa cuando no huye y que no sufre si no la miran. Que cuando puede descansa en una mirada inocente de otro tiempo que la desgaja y que no sufre el descrédito de su tiempo porque la duermen acomplejada.

Encerrado en mi habitación intuyo el tiempo que nos persigue, acelerado, entumecido. Que sólo piensa en su sonido. Que no descansa, que no se muere sino que mata. Que no termina y que limita y no abandona y sólo sueña con darnos caza.

8 comentarios:

María dijo...

Vaya nivelito Zerepica! ¿es tuyo este texto?... un pelin gris pero es muy bueno!!...

¡¡cómo he agradecido esa "mirada inocente" a mitad del texto... necesitaba algo asi para seguir leyendo!

Alucard dijo...

Triunfante entra por la puerta, mientras el miedo se acerca la templanza desaparece, aquella no es sino reflejo de la mirada inocente de la muerte, que mira, observa y se percata de su entrada por la puerta de la animadversión de cada uno. Acoge entre sus brazos la única verdad, que no se ha de negar, todos la tienen presente, sin temerle o respetarle, tan sólo está presente. Muy bueno.

Jesús Sanz Rioja dijo...

¡Cielos...!

(No está mal: un poco menos de retórica y eres poeta.)

Cristina Sánchez dijo...

Ese título entre Shakespeare y Márquez... jeje. Comento, comento: la muerte no encierra, libera. Libera al "muriente", pero sí encierra a los que nos quedamos mirando, con la boca abierta, o cerrada por si nos piden decir algo... Ya que hemos traído a Márquez a colación, las muertes anunciadas, más por lo de muertes que por lo de anunciadas, se van con la cabeza alta si en vez de gemidos expiden gritos de victoria, como si se alegraran de quitarse el lastre de una vida a la que se ha sacado el máximo partido. Cualquier muerte cercana (como para oírla) me produciría estupor, pero una que se despidiera con un grito de victoria iría mucho más con mi manera de entender la fuerza de la vida y la de la muerte. Una, que es vitalista de raíz, jajaja. Un abrazo.

Zerepica_n dijo...

María, el propio texto exigía una mirada quieta, inocente, que compensara el paso del tiempo, la imperfección del terror la maldad...

Gracias Alucard

Jesús, no me digas eso!! no quiero ser poeta (no quiero morir de hambre, ejeje). Gracias, entraré en tu blog.

Cris, gracias, tú siempre tan vitalista, a ver si actualizamos el coffe!!

Alberto Orejana dijo...

¡Qué chulo!

Lullaby dijo...

La gente muere como ha vivido. Así debe ser, y así es.
La Vida es consecuencia directa de lo que hayamos hecho aquí abajo , y no da tiempo a angustiarse con la muerte...aunque sí debemos tener presente que puede abrazarnos en cualquier momento.
No hay que tenerle miedo, porque la muerte, sobre todo cuando es anunciada, no es angustia, crueldad, sino paz, oportunidad.
A pesar de todo...yo no tengo miedo a la muerte, pero sí a la forma de morir...

Zerepica_n dijo...

Lullaby, interesante apreciación. El quid ronda en el manual que tengamos sobre lo que debemos hacer en cada presente (ahora es cuando podríamos hablar de libertad y libertinaje, pero ni tengo ganas ahora de aburrir a nadie, ni creo que el hecho de que ponga por escrito eso, pueda cambiar la concepción nacida o creada que cada cual pueda tener al respecto) Sí es cierto que no se debe tener miedo a la muerte, porque es ley de vida que a todos nos llegará; es más, creo que no me equivocaría si dijera que forma parte de la esencia de la vida e incluso que es parte fundamental e la misma. Así que lo digo.
Si es o no angustia, crueldad, paz u oportunidad es algo que no se puede enseñar sino vivir y descubrir. En principio tenemos algo -cada uno- escrito en nuestro manual, pero hasta que no lleguemos a ese punto, como pasa con todo, no podremos saber, ni aprehender si lo que creemos es acorde o no con cómo lo afrontaremos.

:D

Salu2